Jueves 02 de Julio de 2009

Haciendo llover con las manos

Perpetuum Jazzile

El escritor británico Oscar Wilde dijo alguna vez que “la Naturaleza imita al arte”. Sin embargo, luego de observar este magnífico video, muchos de ustedes seguramente pensarán lo contrario. Es que resulta verdaderamente asombroso observar a este grupo de personas recrear el sonido de una tormenta (con truenos incluidos) utilizando solamente las palmas de las manos y otros movimientos del cuerpo.

Los talentosos integrantes de este colectivo musical, cuyas obras son estrictamente ejecutadas a capella, son originarios de Eslovenia y su grupo se llama Perpetuum Jazzile. La imitación de la tormenta que vemos en el video, que precede al clásico tema “Africa” de la banda de rock Toto, fue grabada en video durante la edición 2008 del festival Vokal Xtravaganza.

La mejor meteoróloga del mundo es argentina

Eugenia Kalnay

La Organización Meteorológica Mundial (WMO) acaba de otorgarle el premio IMO a la meteoróloga argentina Eugenia Kalnay, quien se ha convertido en la segunda mujer que recibe el máximo galardón de las Ciencias de la Atmósfera desde 1956. En la fructífera carrera de Eugenia Kalnay también resalta el haber sido la primera mujer en obtener el doctorado del Departamento de Meteorología del Instituto Tecnologico de Massachussetts (MIT), entre otros importantísimos logros que justifican el merecido título de la mejor meteoróloga del mundo.

Todos los años, la Organización Meteorológica Mundial premia a los científicos que contribuyen al avance de la Meteorología, la Climatología y la Hidrología, siendo el premio IMO el reconocimiento más importante que otorga esta entidad internacional. El pasado 15 de junio, en ocasión de celebrarse la edición número 54 de la entrega de premios de la WMO, la argentina Eugenia Kalnay obtuvo el premio IMO por su liderazgo en el campo de los análisis y predicciones numéricas globales del tiempo, incluyendo la asimilación de datos y la elaboración de pronósticos.

Kalnay, nacida en Buenos Aires en 1942, obtuvo el título de Licenciada en Meteorología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires en el año 1965. De orígenes modestos, Eugenia Kalnay en realidad quería ser física, pero la precaria condición económica de su familia resultaba un serio obstáculo para costearse sus estudios, por lo que finalmente optó por estudiar meteorología; una decisión de la que jamás se arrepintió.

Poco después de recibirse, luego del golpe militar de Juan Carlos Onganía y su trágica “noche de los bastones largos“, Eugenia Kalnay tuvo que marcharse forzosamiente de la Argentina para luego radicarse en los Estados Unidos, en donde continuó su extensa carrera científica hasta el día de hoy, en diversas universidades.

El premio IMO es el más importante que puede alcanzar un meteorólogo (lamentablemente, no se entregan premios Nobel en el campo de la meteorología ni de las matemáticas) y se trata del mayor reconocimiento que la argentina Kalnay ha recibido durante su carrera. Pero también ha sido merecedora de otros importantes premios, entre los que se destacan la Medalla de la NASA por sus excepcionales logros científicos, dos medallas de oro y una de plata del Department of Commerce (NOAA) y el título de Doctor Honoris Causa de la UBA, que recibió el año pasado en el aula magna del pabellón II de la Ciudad Universitaria de la UBA.

Héctor Ciappesoni, director del Servicio Meteorológico Nacional argentino, declaró: “Estamos muy orgullosos por Eugenia Kalnay. Realmente es la mejor. No sólo es una científica valiosa, sino que es un ser humano excepcional”, agregó el funcionario, quien ha realizado varios estudios sobre los cambios en las lluvias y las temperaturas de la Argentina junto con la científica.

Rayos y otros riesgos meteorológicos para los aviones

Airbus A330 - Air France

La desaparición de un Airbus A330 de Air France sobre el Atlántico Norte ha generado innumerables especulaciones que intentan explicar lo ocurrido. Ciertas hipótesis sugieren que el avión podría haber sido fulminado por un rayo, algo que fue mencionado por las propias autoridades de la línea aérea. ¿Es posible que un sofisticado avión de pasajeros como el Airbus A330 pueda sufrir la caída de un rayo y desplomarse sobre el océano como resultado del impacto? A continuación analizaremos cuáles son los principales riesgos meteorológicos a los que están expuestos los aviones, y sus probables consecuencias.

Avión golpeado por un rayo

Rayos y relámpagos: Existen algunos casos documentados de aviones derribados por rayos, sobre todo en los primeros años de la historia del transporte aéreo. El peor accidente fue el del vuelo 214 de Pan Am en diciembre de 1963, que recibió el impacto de un rayo que incineró los gases emitidos por uno de sus tanques de combustible, causando la muerte de las 81 personas que se encontraban a bordo. A partir de entonces se han aplicado múltiples medidas de seguridad que impiden la repetición de esta clase de incidentes.

En realidad, resulta bastante frecuente que los aviones reciban el impacto de rayos durante el vuelo, sin consecuencia alguna para la aeronave y sus pasajeros. Sin dudas, el ejemplo más espectacular es el del video del Boeing 747 alcanzado por un rayo, que ya les presentamos con anterioridad, y que ocupa un merecido lugar entre los artículos más populares de nuestro blog.

Los rayos suelen caer en los extremos de las alas, en la trompa o en la cola de los aviones y se desplazan a lo largo del fuselaje, compuesto generalmente de aluminio y otras aleaciones que son eficientes conductoras de la electricidad. El efecto se observa como un fuerte destello que dura apenas una fracción de segundo, mientras la mayor parte de la energía del rayo se disipa en el aire de manera inofensiva. Por su parte, los pasajeros y los delicados circuitos internos se encuentran completamente a salvo de los rayos, debido al efecto físico conocido como Jaula de Faraday.

Las continuas mejoras en el diseño y la construcción de los aviones, así como en los sistemas meteorológicos de detección temprana, han reducido al mínimo los riesgos de impacto de rayos, y resulta altamente improbable que el Airbus A330 del fatídico vuelo 447 de Air France haya sido afectado seriamente por una descarga electrostática.

Avión golpeado por granizo

Tormentas y granizo: La extrema inestabilidad meteorológica que se produce en el interior de las fuertes tormentas indudablemente supone un riesgo elevado para cualquier aeronave. Los pilotos conocen los peligros aparejados con las tormentas y las evitan a toda costa, basándose en los reportes meteorológicos que reciben continuamente desde tierra, además de la información proporcionada por satélites y comunicados desde otros aviones. Sus propias observaciones del cielo también son primordiales a la hora de efectuar un desvío en la ruta aérea que esquive lo peor de una tormenta.

El mayor riesgo que representan las tormentas está dado por la fuerte convección de la atmósfera en su interior, que produce violentos pozos de aire causados por el diferencial de presión, lo que afecta a la sustentación de los aviones y que es capaz de provocar serios daños estructurales, debido a las violentas sacudidas a las que se ven sometidos.

Si la tormenta está acompañada de granizo, las posibilidades de un accidente severo se multiplican, como vemos en las escalofriantes imágenes que publicamos en nuestro artículo sobre el impacto del granizo sobre los aviones. Sin embargo, nada indica aún que el Airbus desaparecido se haya enfrentado a una intensa tormenta, y mucho menos a una masa de nubes de granizo.

Avión afectado por turbulencia

Turbulencia: En más de una oportunidad, los pasajeros de un avión se han asustado por los inquietantes sacudones provocados por algunas zonas de turbulencia. Se trata de movimientos en el aire que no pueden detectarse a simple vista y que se presentan de manera inesperada durante el vuelo. Los pilotos experimentados son capaces de examinar el cielo y sus nubes para saber si se encuentran en un sector sujeto a turbulencias, y suelen evitarlas en la medida de lo posible, para evitar la lógica incomodidad de quienes viajan en la aeronave.

De hecho, la turbulencia es la principal causa de lesiones no fatales dentro de los aviones, debido sobre todo a los golpes que reciben algunos pasajeros y tripulantes que no mantienen abrochados sus cinturones de seguridad durante el vuelo.

Avión expuesto al congelamiento

Congelamiento: Uno de los mayores riesgos durante los vuelos en zonas de bajas temperaturas es la formación de capas de hielo sobre las alas de los aviones. El congelamiento es la principal causa de los accidentes aéreos (y también de las demoras en los despegues) debido a factores meteorológicos, especialmente entre las avionetas y otras aeronaves de tamaño mediano y pequeño. El congelamiento en vuelo aumenta el peso total del avión, afecta a su velocidad y al consumo de combustible y altera la forma de las alas, elemento imprescindible para la sustentación. Sin embargo, los aviones como el desaparecido Airbus A330 de Air France están debidamente preparados para enfrentar los riesgos del congelamiento, ya que sus superficies son tratadas con químicos anticongelantes antes del despegue.

En definitiva, si bien es cierto que volar tiene sus riesgos y que algunos factores meteorológicos podrán llegar a poner a una aeronave y su tripulación en serios problemas, es prematuro tratar de determinar qué fue lo que pasó con el vuelo de Air France y sus pasajeros, hasta que no se obtengan más evidencias concretas sobre las circunstancias que provocaron su desaparición.

Filmando rayos a 7200 cuadros por segundo

Filmando rayos a 7200 cuadros por segundo

Los nuevos modelos de cámaras de alta velocidad están ayudando a revelar la estructura de los rayos y relámpagos, al permitir que los científicos estudien sus descargas con un altísimo detalle, tal como en los espectaculares videos que les presentamos en este artículo. Las cámaras muestran aspectos de los rayos que resultan invisibles para el ojo humano, por la velocidad con que se producen, y que hasta ahora tampoco habían podido ser registrados por las cámaras tradicionales.

Las filmaciones en alta velocidad de los rayos producidos durante las tormentas eléctricas son el objeto de investigación del meteorólogo Tom Warner, del instituto ZT Research de Dakota del Sur, Estados Unidos. Según Warner, “existen componentes de los rayos y relámpagos que nunca habían sido detectados anteriormente por los medios ópticos. Lo bueno de las cámaras de alta velocidad es que nos muestran la progresión de los rayos cuadro por cuadro, tal como la mente humana está acostumbrada a procesarlos, lo que los vuelve mucho más fáciles de visualizar y comprender”.

Rayo captado con una cámara digital tradicional

Rayo captado con una cámara de alta velocidad

Estas imágenes no pueden observarse a simple vista, así como tampoco pueden ser captadas por las cámaras de video convencionales, que procesan hasta 60 imágenes por segundo como máximo. Tom Warner utiliza para su investigación sofisticadas cámaras de video digitales capaces de tomar hasta 7200 fotogramas por segundo. A modo de ejemplo, en las dos imágenes de más arriba vemos a un rayo fotografiado con una cámara digital standard, y debajo al mismo rayo captado con una cámara de alta velocidad. La diferencia resulta más que evidente.

La principal dificultad para captar el desarrollo de los rayos es justamente su “velocidad relámpago”. Se calcula que la descarga inicial de un rayo se dispara hacia su objetivo a una velocidad de 220 mil kilómetros por hora, en tanto que el rebote luminoso entre las nubes viaja a la increíble velocidad de 100 millones de kilómetros por hora. Estas descargas son tan rápidas que el ojo humano apenas las distingue como un breve destello en el cielo.

Las cámaras de alta velocidad utilizadas por Tom Warner pueden mostrar la primera etapa de la descarga de un rayo, algo que hasta ahora nunca se había podido observar, y que tiene una duración de menos de medio segundo. La investigación tiene importantes aplicaciones prácticas, sobre todo para mejorar la protección contra la descarga de rayos durante las tormentas.

El instituto ZT Research se encuentra trabajando en el desarrollo de cámaras de video que podrían capturar hasta 100 mil fotogramas por segundo. Mientras tanto, los videos que aquí les presentamos nos muestran con un nivel de resolución nunca antes visto, a una de las más poderosas fuerzas de la Naturaleza.